En los años 70
hubo una película de culto que popularizó enormemente las artes
marciales entre los occidentales, primero en Estados Unidos y luego
también en Europa: Karate Kid.
Creo que hay una
escena clave que explica este repentino éxito.
Para los que no
conocen esta película, se trata de un adolecente estadounidense, Daniel, que sufre acoso escolar y tiene problemas en casa. Su vida hace un giro cuando se encuentra con Miyagi, un anciano de orígen japonés que resulta ser también un maestro del Karate. Miyagi le le da orientación en preguntas claves , le muestra como superar su problemas y como dar sentido a su vida a través de la enseñaza de las artes marciales.
Aunque al principio, Miyagi fue reticiente a enseñar al jóven americano.
En la escena
mencionado, más arriba, EL CHICO por fin consigue que el MAESTRO accede a
enseñarle y por su gran decepción no le enseña trucos y puñetazos
en su primera lección sino le lijar y pintar una verja.
La clave e la
película Karate Kid era de trasmitir un mensage positivio sobre artes
marciales japonesas, consideradas como algo agresivo y destructivo por la imagen negativa que tuvieron los japoneses (aliados nazis) durante la segunda guerra mundial. El objetivo era demostrar el Karate como un
deporte que ademas fortalecia la personalidad y aydaba a resolver problemas. Mostraba
una forma de aprendizaje muy distinto a la enseñanza de aquellos
días. El maestro no llenaba la cabeza del chico con teorías sino
entraba con él en una relación personal, quería ser su amigo, y se
esforzaba en descubrir las competencias y habilidades ya existentes,
a veces durmientes del chico para conectarlos con un problema
nuevo.
El chico no sabía
luchar pero sabía como lijar una pared, el maestro aprovechaba este
conocimiento del chico. Al revelarle qué el movimiento que se aplica
en esta actividad de restauración es el mismo que él que se hace en
defensa de un puñetazo, el maestro no sólo alivia la angustia del
chico que ya pensaba haber perdido su tiempo, sino aporta un
conocimiento que pone una prácica en un nuevo contexto dando así la
posibilidad de ampliar su aplicación a la resolución de un tipo
nuevo de problemas. Ahora el chico, con el mismo movimiento no sólo
sabe lijar paredes sino también defenderse de forma eficaz. Esto es
el aprendizaje: ampliar una práctica a un contexto nuevo. Para esto
necesitamos otras personas, puede ser un grupo o puede ser un
maestro, alguién quién ha pasado por este proceso de aprendizaje en
concreto antes. Esto es lo que hacemos en el coaching.
En el coaching se trata exáctamente de eso. No se busca de adquerir nuevas habilidades y conocimientos, sino se busca una persona que mediante un método sistemático y la empatía personal sepa ayudarnos y reflexionarnos, para que podamos descubrir el habilidades ocultas que existen dentroo de nosotros, superar bloqueos, encontrar orientación y liberar nuestro potencial no realizado.